La idea de este espacio nace con una vocación clara: recuperar, ordenar y dar vida a la historia del Club Natación Plasencia a través de capítulos que permitan recorrer, paso a paso, sus 50 años de trayectoria.
No se trata solo de recopilar datos, sino de construir un relato vivo, con memoria y emoción, donde tengan cabida todos los elementos que han dado forma al club: desde sus escudos y símbolos hasta sus momentos más significativos, pasando por las historias personales de quienes lo hicieron posible.
Este proyecto quiere ir más allá del papel. Aspira a convertirse, con el tiempo, en algo más amplio y ambicioso: un formato divulgativo y cercano, como un documental, en el que se entrelacen capítulos dedicados a la evolución de su imagen, sus emblemas y señas de identidad, junto con entrevistas a protagonistas de estas cinco décadas de historia —nadadores, entrenadores y directivos— cuyas voces aporten verdad y profundidad al relato.
Incluso se abre la puerta a iniciativas futuras como la publicación de un libro que recoja todo este legado, consolidando en un único cuerpo narrativo la memoria del club.
En definitiva, un espacio abierto, en constante construcción, donde pasado, presente y futuro dialogan con un mismo propósito: preservar y compartir la historia del Club Natación Plasencia.
Como editor de este espacio, y tras 35 años vinculado de una u otra forma al club —como nadador durante 20 temporadas, entrenador de categorías inferiores durante 4 años, miembro de la directiva en dos etapas (2005-2007 y 2021-2025), incluso algo más de dos meses director técnico accidental, y actualmente como padre de nadadoras y socio del club— siento la necesidad de contribuir a este proyecto como una forma de reconocimiento a todas aquellas personas que han hecho posible estos 50 años de historia.
Este no es solo un ejercicio de memoria, sino un acto de agradecimiento hacia quienes, con su esfuerzo, compromiso y pasión, han construido lo que hoy es esta gran familia.
En este camino no estoy solo. Me acompañan dos personas que han tenido una gran influencia en la historia del club, cuya experiencia y visión enriquecen este proyecto y ayudan a darle la profundidad que merece.
Y, como no puede ser de otra manera, este espacio nace con vocación abierta. Está destinado a crecer con las aportaciones de todos aquellos que, de una forma u otra, han formado parte del Club Natación Plasencia y quieran contribuir a mantener viva su historia.
Capítulo: EL ESCUDO — Club Natación Plasencia, 50 años de historia
El escudo del Club Natación Plasencia no es un simple emblema: es una pequeña historia detenida en el tiempo, una imagen que respira ciudad, memoria y tradición. En él habita una de las figuras más queridas de Plasencia, ese viejo guardián del reloj municipal al que todos conocen como el Abuelo Mayorga, eterno centinela de las horas y testigo silencioso del paso de generaciones.
Sin embargo, dentro del escudo, el Abuelo deja de ser un autómata condenado a repetir su gesto mecánico. Allí se transforma. Cobra vida. Se inclina hacia el vacío y, en un instante que parece suspendido entre la realidad y el sueño, rompe la quietud para lanzarse con una determinación inesperada. Ya no marca el tiempo: lo desafía.
Desde lo alto de su templete del edificio del Ayuntamiento de Plasencia, donde durante décadas rigió el pulso de la ciudad, se arroja al espacio como si una fuerza invisible —quizá el propio espíritu del agua— lo reclamara. Y entonces sucede la magia: el tejado del Ayuntamiento desaparece, las tejas se disuelven y, bajo su salto, la piedra deja de existir. En su lugar emerge un mar imaginado, un universo líquido que lo acoge.
El Abuelo Mayorga no cae: nada. Se sumerge en ese mundo que el club ha hecho suyo, fundiendo en un solo gesto la historia de la ciudad y la esencia del deporte. Es un símbolo de transición, de valentía, de ese impulso que lleva a abandonar la seguridad para lanzarse hacia lo desconocido.
Así, el escudo no solo representa a un club, sino a toda una ciudad que se reconoce en su pasado y se proyecta hacia el futuro con determinación, esfuerzo y esperanza.
La creación de este símbolo se remonta a mediados de los años 80. Aunque no se conserva una fecha exacta, sí consta su existencia ya en 1985, cuando la directiva del Club Natación Plasencia sintió la necesidad de dotar al equipo de una identidad visual propia, algo que lo representara más allá de las piscinas y las competiciones.
De aquella inquietud nació un pequeño concurso de ideas entre personas cercanas al club. Fue una iniciativa sencilla, casi íntima, pero cargada de ilusión. Entre las propuestas presentadas, destacó la de un amigo del club, Pepe Borrell, cuya visión logró capturar con acierto el alma placentina y el espíritu deportivo que se quería transmitir.
Aquel primer escudo no tardó en adquirir forma física. Con él se elaboraron unos platos conmemorativos que hacían las veces de trofeos, piezas que no solo premiaban el esfuerzo, sino que también consolidaban la imagen del club. Aún hoy, uno de esos platos se conserva en la sede, como un pequeño tesoro que guarda el origen de todo.
Con el paso del tiempo, el escudo ha experimentado ligeras modificaciones, adaptándose a nuevas épocas sin perder su esencia. Se han añadido detalles, se han ajustado colores y se han incorporado inscripciones que refuerzan su identidad. Pero en su corazón, inalterable, sigue latiendo la misma escena: el Abuelo Mayorga suspendido en su salto eterno, recordando a todos que, a veces, hay que atreverse a lanzarse para seguir avanzando.
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